
Hacía tiempo que no sentía esa necesidad de comprar, pero esta tarde no he podido resistirme a la tentación.
Después de comprar un Singstar Abba para un amigo no he podido resistirme a dar una vuelta por la sección de música y DVD’s del centro comercial en cuestión, cual ha sido mi sorpresa al observar de refilón una amplia sonrisa con puntos de sutura, grandes huecos por ojos y blanca tez.
Mi amigo Jack me miraba, sonriendo y evidentemente no he podido resistirme.
Así que hoy toca sesión de cine…