Después de una noche bastante buena al pincha-discos, por llamarlo de alguna manera, le dio por repetir algunos de los temas hasta tres veces. No estando lo suficientemente satisfecho ademas de repetir le dio por maltratar las canciones intentando hacer “mad mixes” de audio que no pegaban ni con cola.
La cara que se nos quedó a los cuatro que quedamos era de postal.
Después de un rato intentando perdonar tal atrocidad sonora decidimos irnos.
No tiene perdón de Dios pero él probablemente no lo sabe…
